Por fin había llegado el día. Empezaban mis vacaciones y con ello la visita de mi madre, mi hermana y mi novia. Durante mi estancia en el equipo, aproveché para estrechar lazos de amistad con "El príncipe". Él mismo me facilitó el traslado de Riad a Damasco, porque las conexiones aeroportuarias entre estos países eran complicadas por los conflictos bélicos que había activos, y casualmente uno de sus trabajadores tenía que desplazarse allí en aquellas fechas por cuestiones de negocios.


Este lugar es muy popular en la literatura, yo me asombraba de pequeño con los cuentos que leía sobre estos lugares, "Las Mil y una noches", "Simbad el Marino", las alfombras voladoras , los genios y sus lámparas... Y cuando estuve allí vi que todo lo que contaban era real, que podría verlo con mis propios ojos, bueno, no todo pero aun tenía la esperanza de ver algún genio y pedirle como deseo que se quedaran a vivir conmigo conmigo.
Al
acabar, salimos a recorrer a pie un poco la zona, pero estábamos en un lugar medio
alejado de la civilización, así que hicimos un reconocimiento cercano, y
volvimos al hotel.
Quedé con ellas en Damasco para empezar allí nuestra ruta turística. Para llegar desde España fue una odisea ya que no había vuelos. Tuvieron que de Valencia viajar a París, hacer escala y de allí ir a Beirut, el aeropuerto más cercano a la zona que tiene conexiones con Europa.
Para trasladarse a Damasco lo hicieron en taxi compartido. El problema no era encontrar taxi, sino encontrar a una persona para hacer el viaje juntos hasta allí. Hasta que el taxi no estuviera completo, el conductor y 4 personas más no podían venir. Eran solamente unos 90 o 100 Km. Esperaron pacientemente a reunirse los cinco “tripulantes” del taxi compartido, que por esas latitudes llaman “service”. Dos horas más tarde, estaban listos para salir.
Cuando llegaron sobre las 18h. yo estaba con el chico que me había traído, que nos ayudó a tramitar algunos de los papeles que faltaban. Estábamos preocupados por el tema de los visados y demás permisos pero David, que hablaba perfectamente castellano, nos soluciono el problema y a las dos horas estábamos llegando al hotel Four Seasons. Donde teníamos reservadas dos habitaciones dobles para las 3 noches que íbamos a estar allí. Para trasladarse a Damasco lo hicieron en taxi compartido. El problema no era encontrar taxi, sino encontrar a una persona para hacer el viaje juntos hasta allí. Hasta que el taxi no estuviera completo, el conductor y 4 personas más no podían venir. Eran solamente unos 90 o 100 Km. Esperaron pacientemente a reunirse los cinco “tripulantes” del taxi compartido, que por esas latitudes llaman “service”. Dos horas más tarde, estaban listos para salir.

Todo nos resultaba caro, pero el presupuesto que teníamos para el viaje era generoso y no nos importaba. Nos desplazamos hasta allí en un coche que tenía alquilado para moverse por la ciudad ya que viajaba a Damasco frecuentemente. Nos ubico allí, y nos dijo que nos pasaría a buscar al día siguiente a las 9 de la mañana para enseñarnos un poco el lugar, mientras el iba realizando recados por el camino. Fuimos a la habitación, dejamos las maletas, hicimos un breve descanso, y cenamos.
Arrancamos con un menú oriental, el self service del hotel que estaba riquísimo.La primera impresión que nos llevamos fue que estábamos en un lugar con una cultura muy diferente a la nuestra, y eso asusta bastante, todavía más si cabe saliendo tan tarde y por calles tan oscuras, que no era lo más aconsejable.
Nos encontrábamos en una zona estratégica, tanto
en la antigüedad, ya que era el centro por donde pasaba la ruta de la seda,
como actualmente, en el medio de un polvorín. Este lugar fue conquistado alternadamente,
por romanos, mongoles , bizantinos, otomanos y árabes entre otros, siendo hoy
un país musulmán.Arrancamos con un menú oriental, el self service del hotel que estaba riquísimo.La primera impresión que nos llevamos fue que estábamos en un lugar con una cultura muy diferente a la nuestra, y eso asusta bastante, todavía más si cabe saliendo tan tarde y por calles tan oscuras, que no era lo más aconsejable.

Este lugar es muy popular en la literatura, yo me asombraba de pequeño con los cuentos que leía sobre estos lugares, "Las Mil y una noches", "Simbad el Marino", las alfombras voladoras , los genios y sus lámparas... Y cuando estuve allí vi que todo lo que contaban era real, que podría verlo con mis propios ojos, bueno, no todo pero aun tenía la esperanza de ver algún genio y pedirle como deseo que se quedaran a vivir conmigo conmigo.


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