martes, 2 de junio de 2015

INTRODUCCIÓN

Hace unas semanas, me llamó un número extranjero de madrugada. Era el príncipe Faisal bin Fahd de Al-Nassr FC. En Arabia Saudita, llaman "príncipe" al empresario o inversionista que lleva cada equipo de fútbol, pues estos suelen ser descendientes de la realeza. Al-Nassr FC (en árabe: نادي النصر; la Victoria) es un club de fútbol de Arabia Saudita con sede en Riad. Formado en 1955  y que juega como local en el estadio Rey Fahd. Al-Nassr es uno de los clubes más populares de Arabia Saudita, con 42 campeonatos en su espalda. El club ha ganado 8 títulos de la Premier League, 2 títulos en Champions League, 3 veces la Copa del Principe Saudí y 6 veces la copa de Arabia King, entre gran multitud de títulos. 

                                      

                                     


Mi sueño siempre ha sido entrenar un equipo de primera división, por lo que la oferta que me ofrecieron era algo a lo que no me podía negar. Me ofrecieron ser el primer entrenador del equipo, con domicilio pagado en el compound más exclusivo de la ciudad, vehículo y chófer si lo necesitaba, todos los gastos de vuelos pagados en periodos vacacionales o a mis familiares, y otras condiciones que yo quisiera añadir al contrato. Una maravilla; el sueño de cualquier entrenador.

Como era de esperar, acepté la propuesta tras hablarlo con mi familia, ya que no había que olvidar, que mi destino era Arabia Saudita. Una monarquía de Oriente Medio en la península arábiga, que limita con Jordania por el noroeste, con Irak por el noreste, con Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar y el golfo Pérsico por el este, con el mar Rojo por el oeste, y con Omán y Yemen por el sur, además de estar conectado con el Reino de Baréin, a través de la calzada del Rey Fahd.

 Cuenta con una población de más de 29 millones de habitantes y su liderazgo en la exportación mundial de petróleo la ha convertido en una de las primeras veinte economías más grandes del planeta.

El Gobierno saudí ha sido una monarquía absoluta desde sus comienzos, basada en los principios del Islam. Es por ello, que la mayor parte de las libertades fundamentales, si no prohibidas, están seriamente restringidas. Los actos homosexuales son condenados habitualmente con la muerte, las mujeres no pueden conducir vehículos y el derecho al sufragio de éstas no era reconocido hasta el año 2011. 

En cuanto al papel de la mujer, solo nos hizo falta ver un documental, y todo nos quedó claro. No tiene libertad, ninguna.
  
                                          


Pese a lo complicada que parecía la vida en este lugar, fui adelante con la propuesta y comencé a preparar el viaje:

-Cambié mi dinero: sabiendo  que la moneda es el Rial saudí.y que al cambio del Euro, un  Rial equivale a 0,24204 Euro.

                                       

-Hice la maleta: sabiendo que el país está caracterizado por su clima desértico y una fuerte inversión térmica con temperaturas extremadamente cálidas durante el día y bruscos descensos por la noche, además de sus precipitaciones escasas. Normalmente, las temperaturas máximas suelen ser en la época estival, y rondan los 45 °C, pero ha habido casos que se han llegado superar máximas de  54 °C,  respecto a las temperaturas mínimas, éstas suelen rondar los 29 °C de media, en las estaciones de otoño e invierno.

                                                  


-Compré el billete: teniendo en cuenta que para entrar al país es necesario el visado. Requerido para todos los viajeros extranjeros excepto para: Ciudadanos de Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Yemen; y pasajeros en tránsito que continúen su jornada en el mismo o en el primer vuelo de conexión en las siguientes 18 horas, siempre que posean billetes de ida o vuelta. 

                                             

Solo pedí una nueva condición en el contrato, que mi mujer, mi hermana y mi madre, pudieran venir durante mis vacaciones a verme unas semanas, y que para ello, el club hiciese los papeleos oportunos. 
Poco antes de subir al avión recibí sus visados…
                                           

                                            

                                             

Con sus visados ya en mano, volé hasta Riad y esperé a que llegaran mis vacaciones para visitar países cercanos con ellas.



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