Eran
las 9:30 y David aún no había pasado a recogernos, más de media hora de retraso. Al llegar nos comentó que hubo un atasco y por eso no pudo llegar a tiempo, pero
sinceramente no me lo creo, opinamos que se habría dormido, más que nada por la
cara de sopa que llevaba.
Nada más salir nos dirigimos directamente al zoco "Al-Hamidiyah Souq", uno de los más grandes del oriente. Estaba a unos 10 minutos en coche del hotel. Lo que más nos llamó la atención de todo fue el colorido de las vestimentas, sobre todo las de las mujeres, yo pensaba que irían todas con las míticas chilabas negras, pero no era así. Aunque muchas de ellas iban con el rostro tapado, no era tan exagerado como pensábamos hasta el momento. El olor a incienso y a las distintas especias que aquí se comercian era muy curioso. Allí pasamos la mañana y comimos en un lugar cercano después de hacer las compras de rigor.
De
ahí caminamos unos 10 minutos hasta llegar a la mezquita de los Omeyas, una de las más
grandes y bonitas del mundo árabe. Vimos la tumba de Saladino, el sultán que
fue principal protagonista en la época de las cruzadas.

Nada más salir nos dirigimos directamente al zoco "Al-Hamidiyah Souq", uno de los más grandes del oriente. Estaba a unos 10 minutos en coche del hotel. Lo que más nos llamó la atención de todo fue el colorido de las vestimentas, sobre todo las de las mujeres, yo pensaba que irían todas con las míticas chilabas negras, pero no era así. Aunque muchas de ellas iban con el rostro tapado, no era tan exagerado como pensábamos hasta el momento. El olor a incienso y a las distintas especias que aquí se comercian era muy curioso. Allí pasamos la mañana y comimos en un lugar cercano después de hacer las compras de rigor.

Entre unas cosas y otras se nos hizo de noche y acabamos el día volviendo al hotel. Cenamos unos platos que prepararon de fruta y verdura y nos fuimos a dormir porque estábamos muy cansados.



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