Nos despertamos a las 7 de la mañana. El check out del hotel fue breve, pagamos, unas firmitas por aquí, otras por allá y listo. De
buena mañana, nos recogió nuestro amigo David, no se que habríamos hecho sin el en aquella ciudad porque las comunicaciones y los transportes eran escasos por no decir inexistentes, más todavía después de las guerras que allí habían tenido lugar.
Cargamos su coche con nuestras maletas y nos trasladó al aeropuerto. Nos despedimos de él y le agradecimos todo lo que había hecho por nosotros. Luego facturamos las maletas y a las 9 estábamos listos para volar.
Como era un vuelo largo, la comida nos la dieron en el
avión. Cuando llegamos fuimos a recoger las maletas y como bien habíamos previsto,
teníamos que hacer un cambio de moneda ya que allí en Moscú usan el Rublo. Un 1€ equivale a 41 Rublos. Mi hermana encontró una página web
donde lo explicaba muy bien y nos proporcionaba datos de precios útiles de
algunos productos ( www.guia-moscu.com/informacion-util/dinero/
).
Nos hubiera gustado ver el Kremlin, que es el centro histórico-arquitectónico más antiguo de la ciudad, que en el año 1156 el príncipe Yuri Dolgoruki ordenó construir en la colina Borovítskaya (del Pinar) una fortaleza de madera, que luego pasó a ser sede del príncipe de Moscú. Desde su fundación esta fortaleza fue núcleo, centro y corazón de Moscú. Pero las entradas eran hasta las 16:30 por lo que no llegamos a tiempo.
Nos
encantó, todo aquello era precioso y no queríamos irnos, pero era tarde y teníamos
que buscar un sitio para cenar.
La comida estaba excelente. Nos hubiera encantado quedarnos más por el precioso centro de Moscú, pero ya eran las 22:00 y al día siguiente nos esperaba otro intenso día de vuelo, por ello decidimos volver al hotel. Cogimos otra vez, metro y autobús hasta nuestro hotel.
Cambiamos el dinero en el mismo aeropuerto, estimamos la
cantidad para que fuera suficiente pagar el hotel, el taxi del día siguiente, que
nos llevaría al otro aeropuerto, y para pasar el tiempo restante en Moscú. Así
que una vez hecho esto salimos a buscar al servicio del hotel, que con el coste ya incluido en la estancia, venía a
recogernos.
El chofer, un hombre muy agradable, nos llevó al hotel y nos
dijo que no podíamos desaprovechar una noche en Moscú, recomendándonos algunos sitios donde ir.
Así que llegamos al hotel, pagamos los 3.100 Rublos (52€) de
la habitación para los cuatro.
Subimos a las habitaciones, descargamos el equipaje, nos dimos una ducha y nos dispusimos a adentrarnos en Moscú, haciendo caso al buen consejo del chofer.
Además nos informamos que julio era el més más caluroso en Moscú con una media de 20ºC, por lo que habría una temperatura muy agradable.
Subimos a las habitaciones, descargamos el equipaje, nos dimos una ducha y nos dispusimos a adentrarnos en Moscú, haciendo caso al buen consejo del chofer.
Además nos informamos que julio era el més más caluroso en Moscú con una media de 20ºC, por lo que habría una temperatura muy agradable.
Fuimos a visitar el centro de Moscú donde se encuentra Red
Square (La Plaza Roja), el complejo arquitectónico del
kremlin, el mausoleo de Lenin, la basílica de San Basilio, la catedral de
Kazán y el Museo de Historia, entre otros. Fuimos con autobús, luego con metro; cada billete de bus de un viaje nos costó 28 rublos (0.47€) y en el metro compramos otro billete con el mismo precio. Al llegar allí, andamos unos minutos para adentrarnos hasta estas maravillas.
Nos hubiera gustado ver el Kremlin, que es el centro histórico-arquitectónico más antiguo de la ciudad, que en el año 1156 el príncipe Yuri Dolgoruki ordenó construir en la colina Borovítskaya (del Pinar) una fortaleza de madera, que luego pasó a ser sede del príncipe de Moscú. Desde su fundación esta fortaleza fue núcleo, centro y corazón de Moscú. Pero las entradas eran hasta las 16:30 por lo que no llegamos a tiempo.
Fuimos a ver la Plaza Roja, es la plaza más bella y más grande de Moscú. Ocupa unos 73
000 m². La primera mención escrita de esta plaza data del
año 1434. Y su nombre actual lo recibió en 1662 por su belleza. En la plaza encontramos varios
monumentos muy interesantes como el Mausoleo de Lenin, el Museo de Historia o
los Grandes Almacenes Estatales. A la derecha de estos últimos
encontramos la Catedral de San Basílio, la cual nos llamó la atención y vimos
que se podía visitar.
Decidimos ir a ver la Catedral de San Basílio si aun era
posible su entrada para visitarla, y resultó que era hasta las 19:00, por
lo que pudimos entrar. Allí nos explicaron cosas muy interesantes, entre ellas
que la Catedral de San Basilio está considerada parte del Patrimonio de la Humanidad
de la UNESCO. También que fue construida entre los años 1555 y 1561 bajo la
orden del zar Iván el Terrible para conmemorar la conquista del kanato de
Kazán. Y que según la leyenda cuenta, una vez terminada la edificación, cegaron
a los arquitectos para que no pudieran volver a construir una maravilla igual.
Cerca de la Plaza Roja vimos
un restaurante con llamativos carteles naranjas con la inscripción ‘КРУЖКА’ (Kruzhka), nos pareció atractivo y entramos a probar suerte. Resultó ser
una cadena de restaurantes muy típica en Moscú donde la comida es tradicional,
variedad a elegir entre la comida rusa y oriental. Por no hablar de sus
excelentes precios, ya que cuando nos sacaron la cuenta nos quedamos
sorprendidos, la jarra de cerveza a partir de 55 rublos (1.20€ ), las sopas
y ‘snacks’ más ligeros desde unos 118.15 rublos (2€) y platos combinados con carne por unos 295.38
rublos (5€).
Estábamos muy cansados cuando llegamos al hotel. Era hora de
descansar para nuestro siguiente día que por fin llegábamos a Jeddah.








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