Todo seguía según lo planeado, a
las 6:00 h nos levantamos, fuimos a desayunar y nos preparamos para un día de excursión
por la vieja ciudadela de Erbil, presuntamente el asentamiento humano continuado
más antiguo del mundo. Según lo que nos contó Ahmad, Erbil se ha convertido en pocos años de una
ciudad polvorienta en un centro comercial con tiendas lujosas, parques
cuidados, fuentes públicas e iluminación nocturna. Existe incluso una oficina
del Goethe-Institut, algo así como el Instituto Cervantes alemán, que organiza
actividades culturales. Esta vez si que buscamos y nos informamos más puesto
que también eran unas cuantas horas de viaje, 4h aproximadamente desde el
hotel.
El camino se hizo largo y todos teníamos el miedo un poco en el cuerpo por si nos pasaba lo mismo que el día anterior, pero afortunadamente no fue así. Llegando a la ciudad vimos un cambio muy brusco de lo que podíamos ver durante el viaje en la carretera a lo que había en esa ciudad. Que pasada y que lujo. Los contrastes en estas ciudades son abismales, de repente al lado de un barrio pobre se ponían unas infraestructuras totalmente contrarias.
Y qué decir de los contrastes en una misma
imagen, entre modernidad lo tradicional. Y de la forma tan ortodoxa que tiene
para vender.

Qué gran diferencia pudimos encontrar, Kurdistán disfruta de una seguridad envidiable; durante los diez últimos años casi no ha habido atentados terroristas, ni bombas, ni coches sospechosos... Es muy distinto en Bagdag o en Mosul o Kirkuk, donde hay docenas de bombas cada día… En algunas partes de Iraq la gente suele ir a trabajar por la mañana sin saber si volverán sanos y salvos a casa por la tarde pero, aunque Kurdistán pertenece al mismo país, lo que los kurdos han conseguido es un modelo que merece la pena seguir.
Al principio
estabamos un poco confundidos con las numerosas formas de decir el nombre de la
capital del Kurdistán: Erbil, Irbil, Arbil, Hawler. Pero luego eso fue un dato
revelador: las tres primeras se explican por las distintas lenguas árabes,
mientras que la última, usada por los kurdos, habla de la individualidad del
lugar y su gente.
En realidad,
hay millones de kurdos de origen turco, iraquí, iraní y sirio, que no tienen un
estado propio. Iraq es el único país donde hay un territorio kurdo claramente
definido, aunque no completamente independiente.
Por la calle
pudimos encontrar todo tipo de vendedores de comida, y a nosotros se nos hacia
la boca agua de el hambre que teníamos. Lo mejor fue que bastaba con quedarse
mirándola un segundo porque enseguida te invitaban a probarla, eran muy
amables. Asi que comimos de todo un poco yendo de tienda en tienda, nos costó
todo alrededor de 10 euros, todo baratísimo y delicioso.
Se nos hicieron las 16:00 de la tarde entre el viaje y los mercadillos,
asi que fuimos a ver el centro de Erbil. Como se puede observar, era una
maravilla lo que pudimos ver, el viaje valió la pena porque era bellísimo y
nada que ver con lo que encontrábamos por ciertas calles de Bagdad o por las
carreteras. Esto estaba muy innovado.
Lo visitamos, fotografiamos y
paseamos todo, hasta que se hicieron las 19:00, hora en la que nos fuimos a un
casa de comida tradicional de allí en la que por 25 euros comimos los cuatro. Y
ya estábamos listos para el viaje de vuelta a Bagdad, que duró 5 horas llegando a las 23:30 h. Fue llegar y nos
pusimos a dormir, pues al dia siguiente nos esperaba el viaje de vuelta a
España.





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