Hoy nos levantamos con ganas de seguir descubriendo cosas de
esta maravillosa ciudad. Desayunamos, y todavía mis chicas no sabían que les
deparaba el día. Era sorpresa.
Les llevé a la costa, a las playas de Silver Sand, donde
nos relajamos y disfrutamos de tal espectacular paisaje, en perfecta tranquilidad.
Aquí se puede ver esta maravilla:
Comimos en un el Silver Sands Beach Club, nos sirvieron unos
cócteles muy refrescantes para aquel calor, y al ser una playa reservada, las
chicas pudieron quitarse la abaya. Pero una vez salimos del Beach Club se la
tuvieron que volver a poner.
Por la tarde les esperaba lo mejor, fuimos a hacer diving a
una playa cercana.
Al principio nos impactó mucho, pero una vez empezamos a ver
aquellas increíbles maravillas del fondo marino, no querías que pasara el
tiempo. Espectaculares imágenes que en fotografía pierden belleza.
Cuando ya salimos, pese a que aún no había atardecido, teníamos
hambre y decidimos ir a cenar. Nos recomendaron un restaurante cercano y muy
bueno.Fuimos al Sakura Japanese
Restaurant, de comida asiática.
Cuando terminamos de cenar,
aún estaba anocheciendo, así que fuimos a ver la Fuente del Rey que
estaba muy cerca al restaurante, ya que nos habían dicho que no nos la podíamos
perder.
Y sinceramente, no nos
pudimos despedir de nuestra noche en Jeddah de una manera más bonita que esta…





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